y me sumerjo en ella,
para llegar a tu corazón
que también de ella se alimenta.
Como un ladrón entro y hurto
aquellos sentidos y sensaciones,
para buscar en ellos
una pizca de tu mirada.
Ese rojo incandescente
surcando por tus venas,
alumbra el camino
por donde busco tu aliento.
Bañar mi vida
con ese manantial oscuro,
que limpia de olvidos y pesares
las cicatrices blancas.
La soledad pelea
para no ahogarse en ese mar,
mar inmenso rodeado de murallas de sueños.

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